Amigurumi
Bienvenida al rincón de los amigurumis: los muñecos tejidos a crochet nacidos en Japón que han conquistado el mundo del hecho a mano. Aquí tienes nuestras colecciones organizadas por temática: comida kawaii, llaveros, muñecas, libros para profundizar y decenas de patrones gratuitos explicados paso a paso.
Comida amigurumi
Fresas, donuts, tacitas de café… la comida kawaii es la puerta de entrada perfecta al amigurumi: piezas pequeñas, rápidas de tejer y adorables para decorar o jugar.
Llaveros amigurumi
Mini amigurumis para llevar contigo: se tejen en una tarde, gastan poquísimo hilo y son el detalle ideal para cumpleaños y fiestas.
Libros de amigurumi
Una selección de libros para aprender nuevas técnicas, con patrones exclusivos y trucos de las mejores diseñadoras de amigurumi.
Muñecas amigurumi
Muñecas con vestidos, peinados y accesorios tejidos. Un clásico que enamora a niñas y coleccionistas, con opciones para todos los niveles.
¿Nueva en el amigurumi?
Empieza por nuestros patrones amigurumi gratis: más de 45 diseños explicados paso a paso para tejer tu primer muñeco con éxito.
Qué necesitas para tejer tu primer amigurumi
La lista real es corta y barata. Un ovillo de algodón del grupo 3, un ganchillo de 2,5 mm, relleno de fibra hueca, una aguja lanera de ojo grande, un marcador de vueltas y tijeras. Nada más. Los ojos de seguridad son opcionales: si el muñeco va a ser para un bebé, se bordan con hilo y asunto resuelto.
La elección que más condiciona el resultado es el ganchillo. En amigurumi se usa medio número o un número por debajo de lo que indica la etiqueta del hilo. ¿Por qué? Porque el tejido tiene que quedar tan cerrado que no se vea el relleno a través de los puntos. Si se ve, el ganchillo es demasiado grande.
Los cuatro puntos que resuelven casi cualquier figura
- Anillo mágico: el inicio cerrado que evita el agujero en el centro de cada pieza.
- Punto bajo: el 95 % de cualquier amigurumi. Literalmente.
- Aumento: dos puntos bajos en el mismo punto, para ensanchar.
- Disminución invisible: tomando solo la hebra delantera de dos puntos seguidos, para cerrar sin que se note.
Con esos cuatro recursos y paciencia se teje un oso, un conejo o un pulpo. Todo lo demás son variaciones y accesorios.
Se teje en espiral, no en vueltas cerradas
Esta es la diferencia que más confunde al principio. Los amigurumis no se tejen cerrando cada vuelta con un punto enano: se trabajan en espiral continua, una vuelta detrás de otra sin corte. Por eso hace falta un marcador en el primer punto de cada vuelta, y hay que moverlo cada vez. Sin marcador se pierde la cuenta, y cuando se pierde la cuenta la figura sale torcida y no hay forma de arreglarlo salvo deshacer.
Los tres errores que comete todo el mundo
Rellenar de golpe y al final. El relleno se mete poco a poco, moldeando con los dedos según avanzas. Metido de una vez, quedan grumos que luego se notan desde fuera.
Coser las piezas sin sujetarlas antes. Brazos, orejas y hocico se colocan primero con alfileres, se mira la figura de frente y de perfil, y solo entonces se cose. Dos milímetros cambian por completo la expresión.
Poner los ojos demasiado altos. Es el fallo que más envejece una cara. En las figuras de aspecto tierno, los ojos van más abajo de lo que pide el instinto.
Por dónde seguir
Si es tu primera figura, elige algo redondo y sin piezas pequeñas: un pollito, un ganso o un monstruo de un ojo salen a la primera y enganchan. Cuando domines la bola y el montaje, pasa a los animales con extremidades y, más adelante, a las muñecas con ropa y pelo, que es donde está el trabajo fino.
