Trapillo

Trapillo

Manualidades con trapillo

El trapillo es esa tira de tela reciclada que se teje con ganchillos grandes y crece a una velocidad adictiva: donde el hilo fino te pide semanas, el trapillo te da una cesta en una tarde. Además es resistente, lavable y ecológico, porque suele fabricarse con restos de la industria textil.

¿Qué puedes tejer con trapillo? Los clásicos que nunca fallan: cestas organizadoras para el baño o la entrada, alfombras redondas para dormitorios, bolsos y capazos de verano, y hasta puffs y cestas para mascotas. Para empezar solo necesitas un ganchillo del 10 o 12 y un cono de trapillo — y saber punto bajo, que puedes repasar en nuestra sección de crochet.

Qué es exactamente el trapillo

El trapillo es hilo fabricado con retales de tejido de punto, casi siempre sobrantes de la industria de la camiseta. Al cortarse en tiras y estirarse, el algodón se enrolla sobre sí mismo y forma una cuerda gruesa, elástica y muy resistente. De ahí vienen sus dos características: abulta mucho y pesa. Un proyecto que con lana pesaría cien gramos, en trapillo se va a medio kilo.

Esto tiene consecuencias prácticas. El trapillo no sirve para prendas que se lleven puestas mucho rato, pero es perfecto para objetos que tienen que aguantar: cestos, alfombras, asas, posavasos y bolsos de uso diario.

Qué ganchillo necesitas

Aquí está el error número uno de quien empieza. Con trapillo hay que usar ganchillos de 8, 10 o incluso 12 mm, y aun así cuesta. Si intentas trabajarlo con un ganchillo de lana normal, el tejido sale durísimo, las manos se resienten y la pieza queda como un ladrillo.

La regla práctica: si al meter el ganchillo tienes que forzar, sube de número. El tejido debe quedar firme pero no rígido, y tienes que poder meter el dedo entre los puntos sin pelear.

Proyectos por nivel

  • Para empezar: un posavasos o una alfombra redonda pequeña. Solo necesitas anillo mágico, punto bajo y aumentos regulares.
  • Nivel medio: un cesto con base redonda y paredes rectas. Se teje igual, pero aprendes a parar los aumentos para que suban las paredes.
  • Nivel alto: un bolso con asas, forro interior y cierre. Ahí entran la costura y el acabado.

Trucos que ahorran disgustos

No mezcles ovillos de distinta partida. El trapillo varía de grosor y de tono entre lotes, y el cambio se ve muchísimo a mitad de una alfombra. Compra de sobra y del mismo lote.

Teje con la tira plana. Si dejas que el trapillo se retuerza, el punto sale irregular. Cada pocas vueltas, suelta el ovillo y deja que se desenrosque solo.

Esconde los cambios de ovillo. No hagas nudos: deja diez centímetros de cada extremo, superponlos y sigue tejiendo sobre los dos a la vez. Queda invisible y no se suelta.