Ganchillo
Adornos de ganchillo
Guirnaldas, móviles y detalles tejidos para dar vida a cualquier rincón: pequeños proyectos con resultado enorme.
Flores de ganchillo
Rosas, margaritas y ramos que nunca se marchitan: las flores tejidas decoran diademas, broches, mantas y regalos.
Joyas de ganchillo
Muñecos de ganchillo
Los clásicos que nos robaron el corazón: muñecos tejidos para regalar, decorar o coleccionar.
El ganchillo: tipos y para qué sirve cada uno
Lo que en España llamamos ganchillo es a la vez la técnica y la herramienta. Y la herramienta tiene más variedad de la que parece:
- Aluminio. El clásico. Resbala bien, va rápido y es barato. Del 2 al 6 mm es lo más usado.
- Con mango ergonómico. Cuesta más, pero si tejes horas seguidas la muñeca lo agradece. Para amigurumi, donde se hacen miles de puntos bajos, marca la diferencia.
- De acero fino. Del 0,5 al 1,75 mm, para encaje y miniaturas.
- De madera o bambú. Agarran más el hilo, así que van más lentos. Van bien con hilos muy resbaladizos.
Cómo sujetar el ganchillo y la hebra
Hay dos formas de coger el ganchillo y las dos son correctas: como un lápiz o como un cuchillo. Prueba las dos durante un rato largo y quédate con la que menos te canse; no hay una mejor, hay una tuya.
Lo que sí importa es la mano que no teje. Esa mano controla la tensión del hilo, normalmente pasándolo entre los dedos. Si el hilo va suelto, los puntos salen grandes e irregulares; si lo aprietas, el tejido queda duro y cuesta meter el ganchillo. El punto justo es que el hilo corra pero no vuele.
Qué número de ganchillo usar
La etiqueta del ovillo siempre recomienda un tamaño. Sírvete de eso como punto de partida y ajústalo según el trabajo:
- Amigurumi: medio número o un número por debajo de lo indicado, para que el tejido quede cerrado y no se vea el relleno.
- Prendas y mantas: lo que indique la etiqueta, o medio número por encima si quieres una caída más suave.
- Trapillo: de 8 a 12 mm, sin excepción.
Cuidar las manos
El ganchillo se hace con un movimiento repetitivo y pequeño, y eso pasa factura. Tres cosas que funcionan: parar cada media hora aunque no te duela, estirar los dedos y la muñeca hacia atrás unos segundos, y no tejer con los hombros subidos. Si notas hormigueo en los dedos, deja la labor ese día. La pieza esperará; el túnel carpiano no perdona.





