Posavasos con lana

Los posavasos con lana son una forma original y divertida de proteger tus muebles de las manchas y el agua. Además de ser útiles, los posavasos con lana también son muy versátiles y pueden utilizarse para darle un toque personal y original a cualquier espacio.

Para hacer un posavasos, primero debes elegir el tamaño y el diseño que deseas utilizar. Los posavasos pueden ser redondos, cuadrados o de cualquier otra forma que desees. También puedes utilizar diferentes colores y patrones de lana para crear un diseño único y personalizado. Una vez que hayas elegido el tamaño y el diseño, debes seleccionar la lana que vas a utilizar.

posavasos con lana
posavasos con lana

Creando posavasos con lana

Una vez que hayas seleccionado la lana, debes comenzar a tejer el posavasos siguiendo un patrón específico. Existen muchos patrones diferentes disponibles en línea o en libros de tejido, por lo que puedes elegir el que más te guste o el que se ajuste mejor a tus habilidades. También puedes crear tu propio patrón si te sientes más creativo.

Una vez que hayas terminado de tejer el posavasos, debes doblarlo por la mitad y coser los bordes para crear un doblez. Esto te ayudará a darle más estabilidad al posavasos y a evitar que se vuelque cuando lo utilices. Si quieres darle un toque extra a tu posavasos, también puedes agregar elementos decorativos como botones o perlas.

En resumen, los posavasos son una forma original y divertida de proteger tus muebles de las manchas y el agua. Además de ser útiles, también son muy versátiles y pueden utilizarse para darle un toque personal y original a cualquier espacio. Si estás interesado en hacer tus propios posavasos, no dudes en buscar tutoriales en línea o incluso inscribirte a un taller de tejido para aprender más sobre cómo hacerlos.

También te puede interesar Crochet ideas patterns 

posavasos con lana
posavasos con lana

La técnica del enrollado en espiral

El posavasos de lana más resistente no se teje: se enrolla. Se coge una cuerda fina o un cordón de algodón como alma, se forra con lana enrollándola en espiral apretada y se va cosiendo cada vuelta a la anterior con puntadas casi invisibles. El resultado es una pieza densa y plana que aguanta el peso de una taza sin deformarse.

El truco está en mantener la tensión constante: si aprietas más en unas zonas que en otras, el disco se abomba y deja de apoyar bien.

El problema de la humedad

La lana absorbe, y un posavasos existe justamente para recoger la condensación de un vaso frío. Por eso conviene tratar la pieza antes de usarla. Dos opciones sencillas: un spray impermeabilizante para tejidos, de los que se venden para calzado, o coser por debajo un círculo de fieltro que haga de barrera y proteja además la mesa.

Si prefieres no tratar nada, usa algodón en lugar de lana: absorbe igual pero seca mucho más rápido y no huele.

Medidas que funcionan

Entre 10 y 12 cm de diámetro para un vaso normal, y hasta 14 cm si es para tazas de desayuno grandes. Un grosor de medio centímetro es suficiente: más gordo y la taza baila.

Hazlos en juego

Un posavasos suelto se pierde; un juego de seis se regala. Tejelos todos del mismo tamaño usando una plantilla de cartón como referencia, y varía solo el color. Si además les haces una cinta para guardarlos apilados, el regalo queda redondo.