Estuche de agujas de fieltro con forma de matrioska

Una matrioska que guarda agujas

La gracia de este proyecto es que aprovecha una forma que todo el mundo reconoce al instante. La silueta de una matrioska —base ancha, hombros redondeados, cabeza ovalada— se recorta de una sola pieza en fieltro, y dentro lleva las hojas donde se clavan las agujas. Cerrado parece un adorno; abierto es una herramienta.

Es un proyecto de dificultad baja pero de precisión: no hay puntadas difíciles, pero si la silueta sale torcida se nota muchísimo, porque el ojo humano detecta la asimetría en una cara al momento.

Materiales

  • Fieltro en tres colores: uno para el cuerpo, otro para el pañuelo y un tono piel para la cara.
  • Un retal de tela estampada si quieres el pañuelo de flores en lugar de fieltro liso.
  • Hilo de bordar en negro y rosa para los rasgos.
  • Una cinta fina para el remate del pañuelo, aguja, alfileres y tijeras de punta fina.

El truco de la simetría

No recortes la silueta a pulso. Dobla el fieltro por la mitad, dibuja solo media matrioska contra el doblez y corta las dos capas a la vez: así los dos lados salen idénticos por construcción. Es el mismo principio con el que se recortan corazones de papel, y en una figura con cara es la diferencia entre algo bonito y algo raro.

Para la cara, el mismo criterio: marca primero el eje vertical con un alfiler y coloca los ojos contando a la misma distancia del eje a cada lado. Bórdalos solo cuando estés conforme mirando la pieza de frente y a un palmo de distancia.

El pañuelo y la cara

El pañuelo es lo que define a una matrioska. Se corta como un arco que cubre la parte alta de la cabeza y baja por los lados hasta los hombros, dejando un óvalo libre en el centro para la cara. Cósele el borde con puntadas pequeñas y, si quieres el detalle que más luce, remata el filo con una cinta fina de otro color.

La cara se resuelve con muy poco: dos puntos negros para los ojos, dos manchas rosas difuminadas para las mejillas y una boca mínima. Cuanto menos bordes, más dulce queda. Recargar la carita es el error clásico.

El interior

Dentro van una o dos hojas de fieltro de un color claro, cortadas con la misma silueta pero un poco más pequeñas, y cosidas por el centro con un pespunte vertical. Ese pespunte es la bisagra del estuche. Si además quieres que cierre, cose una cinta a la altura de la cintura y átala por delante.

Como regalo

Funciona muy bien como detalle para alguien que cose, y todavía mejor si haces tres en tamaños distintos, como las matrioskas de verdad. Cuesta poco fieltro, se hacen en una tarde y no hay dos iguales.

De dónde sale este proyecto

El diseño original y el molde son de Elvira Nazirova y están publicados en Free-Tutorial.net, con el patrón descargable y las fotos de cada paso. Si quieres hacerlo exactamente igual, descarga su plantilla allí.

En Todo Amigurumi no copiamos tutoriales ajenos: te explicamos con nuestras palabras cómo es la pieza, qué necesitas y dónde suele torcerse, y los pasos exactos y las fotos los ves en la web de quien lo diseñó.

Sigue creando

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